domingo, 2 de novembro de 2014

Los ríos acuden

Amada de los ríos, combatida
por agua azul y gotas transparentes,
como un árbol de venas es tu espectro
de diosa oscura que muerde manzanas:
al despertar desnuda entonces,
eras tatuada por los ríos,
y en la altura mojada tu cabeza
llenaba el mundo con nuevos rocíos.
Te trepidaba el agua en la cintura
y te brillaban lagos en la frente.
De tu espesura madre recogías
el agua como láfrimas vitales,
y arrastrabas los cuaces a la arena
a través de la noche planetaria,
cruzando ásperas piedras dilitadas,
rompiendo en el camino
todo la sal de la geología,
cortando bosques de compactos muros,
apartando los músculos del cuarzo.

Pablo Neruda

2 comentários:

Élida Regina disse...

Lo que es um hermoso poema! Besos!

DANIELI DE CASTRO disse...

Gracias, muy amable, Élida! Besitos